¿Quizás el tiempo nos lleve a la felicidad? Escuchemos esta historia…
Era un hombre recto y sincero que buscaba el camino de la felicidad, que buscaba el camino de la verdad. Un día fue a visitar a un venerable maestro del que le habían asegurado que podría indicárselos. Este lo recibió amablemente frente a su tienda y, tras servirle una bebida, le reveló el itinerario tan esperado: «Está lejos de aquí, es cierto, pero no puedes equivocarte: en el corazón de la aldea que te he descrito, encontrarás tres tiendas. Allí se te revelará el secreto de la felicidad y de la verdad.»
El camino fue largo. El buscador de lo absoluto cruzó numerosos puertos y ríos. Hasta que avistó la aldea, y su corazón le dijo con mucha fuerza: «¡Este es el lugar! ¡Sí, es aquí!». ¡Ay! En cada una de las tres tiendas solo encontró como mercancías rollos de alambre en una, trozos de madera en otra y piezas sueltas de metal en la tercera. Cansado y desanimado, salió de la aldea para buscar algo de descanso en un claro cercano.
La noche acababa de caer. La luna llenaba el claro con una luz suave. De repente, se escuchó una melodía sublime. ¿De qué instrumento provenía? Se irguió de golpe y avanzó hacia el músico. Y, para su asombro, descubrió que el instrumento era una cítara hecha de trozos de madera, piezas de metal y hilos de acero que acababa de ver a la venta en las tres tiendas de la aldea.
En ese instante, comprendió que la felicidad está hecha de la síntesis de todo lo que ya nos ha sido dado, pero que nuestra tarea es ensamblar todos esos elementos en armonía.
chupetín