No basta con amar a los seres, debes preguntarte cómo los amas. Esfuérzate por infundir pureza y luz en tu amor, porque solo bajo esa condición aquellos a quienes amas podrán crecer y florecer. El amor verdadero debe traer a los seres todas las bendiciones: la alegría, la paz, la belleza, la salud y, sobre todo, el sentido de la vida. Si sientes que la persona que amas se marchita, se debilita, que pierde su alegría de vivir, debes hacerte preguntas sobre tu sentimiento y decirte: ¿Pero qué he hecho con esta criatura? Debía cultivarla como una flor en un jardín, y la he dejado marchitar, ¡la he dañado! En ese caso, no tienes motivo para estar tan satisfecho de ti mismo y no te queda más que buscar cómo reparar tus errores. Tu amor debe hacer crecer a un ser, y solo cuando ves que florece gracias a tu amor, puedes ser feliz y orgulloso, y agradecer al Cielo.
Omraam Mikhaël Aïvanhov
Buenas noches*********** Marylena