Los sueños nos indican, en un lenguaje simbólico, lo que hay detrás de una imagen, la representación de un recuerdo al que se ha añadido una interpretación personal.
En este sentido, hay que considerar el descubrimiento de los símbolos de dos maneras: por un lado, a través de nuestras proyecciones personales y, por otro, en los símbolos universales (Jung).
De nuevo, hay que hacerse la pregunta de si nos encontramos entre las personas que sueñan de forma simbólica o no.
Soñar de manera simbólica significa que nuestros sueños están poblados por personajes imaginarios, los cuales representan un aspecto de nuestra personalidad o de la vida de quienes nos rodean. Es el sueño subjetivo. Los pueblos antiguos confrontaban el sueño con los eventos externos y no con la interioridad. ¿Se puede realmente separar uno del otro?
Sueñas de forma simbólica si tu naturaleza es compleja, muy sensible o si avanzas en edad. En este tipo de sueños, los personajes del mismo sexo que conviven en la intimidad del soñador representan fragmentos de su vida. Cuanto más avanzamos en la vida, más soñamos con símbolos que provienen del inconsciente colectivo. Soñamos inevitablemente en un lenguaje simbólico y esto no implica necesariamente una sensibilidad excesiva.
Quienes no sueñan de manera simbólica son, en su mayoría, personas flemáticas, jóvenes, cuyo temperamento no se perturba fácilmente y que no temen ver los hechos de la vida de forma objetiva. Tienen sueños objetivos.
En este tipo de sueño, los personajes son auténticos: el marido, la hermana, el amigo, la madre, etc. Sueñan con personajes reales que forman el tejido habitual de su existencia. Sus verdaderos movimientos, o los de los demás, no les están ocultos; ven directamente, sin disfraz ni inversión, la relación que viven con quienes los rodean.