La Papisa, lámina de profundo misterio y dualidad. La Papisa puede traducir la percepción interior, fuertes capacidades creativas y artísticas, una sed de aprender y un deseo de independencia. Invertida, es el signo de talentos latentes, miedo al compromiso, hipocresía y dificultades en las relaciones físicas y emocionales.
La Papisa sugiere autoridad y saber. Coronada con su tiara pontificia, la Papisa debe su estatus a la leyenda del siglo XII según la cual la Papisa Juana, nacida en Alemania de padres ingleses, fue elegida Papa en el año 855 bajo el nombre de Juan VII.
Pero algunos ven en Juana la manifestación de Juno, y el dosel situado detrás de su cabeza podría ser un recordatorio del tocado de cuernos de Isis, que representa una media luna.
El libro que sostiene sobre sus rodillas es el símbolo de la sabiduría y de la ley esotérica, del conocimiento y de la enseñanza espirituales, de los poderes adivinatorios. En algunas barajas, se la representa con un rollo parcialmente desplegado que lleva las letras TORA, del que se cree que se trata de la TORÁ, o Ley Divina.
La Papesa fue asociada muy pronto a Juno en su doble aspecto de reina del cielo, protectora de las mujeres, y de reina de los muertos; Juno, a su vez, fue confundida con la diosa egipcia Isis y con Diana, diosa de la Luna, pero desde la Edad Media es representada con vestimentas eclesiásticas y llamada Papesa.
Bañada en un velo de luz, la Papisa o el término Sacerdotisa posee percepción interior y conocimiento.