Allí,
Aquí lo tienes
El juego de las geishas está finalizado,
Oyé oyé, chicas contadoras de los sentidos
Y caballeros en los alrededores indecisos,
Antes de entregarles el torneo, unas geishas legendarias
Un pequeño detalle para aclarar...
El juego de su ser es mucho más sutil que eso; no basta con jugar a través de él, sino comprenderlo como un maravilloso desafío que acompañar.
Este se compone de la enseñanza de la templanza y, al mismo tiempo, de la paciencia
Copiar y pegar una respuesta de un tercero y decir que pienso igual, porque ahí puedo jugar con lo que no me es propio, trae al ermitaño que hay en uno.
Aceptar la diferencia conduce a una alianza.
Solo responderé a quienes dejen que el tiempo se instale en el abanico de sus palabras.
Para tener ahora, habiendo escuchado un poco vuestras palabras y vuestros deseos,
Y, habiendo desmitificado la rapidez de sus pruebas en los juegos, le pido que dedique ese tiempo al aprendizaje de su escucha.
Pues me he visto confrontada con respuestas no planteadas, como si estuviéramos en una revista de cuatro centavos; sin embargo, sin renegar de lo notable de algunos juegos distribuidos en ellas, solo revelan lo completamente ordinario de lo que puede existir.
En el juego que voy a publicar, hay la cuestión del abanico; este te pedirá que lo toques suavemente durante 48 horas antes de que te pronuncies sobre esa liberación de tus emociones.
Tras ello, las respuestas estarán ahí.
Las que se te ofrecen a través de tus experiencias en la emoción
Cada uno de nosotros es una hermosa semilla.
La cosecha siempre se realiza en soledad, y el reparto se vuelve colectivo.
Las respuestas entregadas sin ello no serán traducidas, y les ruego de antemano que me disculpen, ya que no deseo complacerlos con lo imposible, sino con lo que realmente está fabricado en ustedes.
Este juego también te revelará las personalidades de alma gemela y/o compañeros adecuados.
La pequeña geiko cobra vida en la firma de su ser…
¡Lolly, la lucida luciérnaga!
Esta mañana voy a correr por la paz, 10 km; si les apetece, síganme…
beso de risas