Hola Claudiac/ Hola Rolande.
Ya más de dieciséis años que conocí a mi marido (1989); cuando lo vi por primera vez, estaba en casa de una amiga en común. Por medio de un conocido, fui a ver a esa señora, una vidente, que me dijo de entrada: «Escucha, tu futura familia política te va a dar un regalo (envenenado), un edredón que fue elaborado por mi suegra».
En ese momento no me creí lo que decía, mientras me hacía la reflexión de de dónde sacaba eso esa mujer, me quedé a ver.
Mucho tiempo después, mi marido cambió en su trato conmigo y con nuestros hijos, y a menudo se marchaba de casa tras una discusión a causa de ellos. Siempre por una cuestión de beneficio por su parte, etc.
Después de una discusión que me dejó sola y sin entender por qué él era así, decido ir a ver a una señora que hace las cartas (1998) y esta señora me dice que hacen cosas, que mi marido no es un tipo malo, que la Familia no me quiere y hacen todo para separarnos. Todavía incrédula, consulté al menos a cinco videntes de golpe y todas me dijeron lo mismo. Increíble pero cierto, una de las cinco me dice (y sin apoyo) que había recibido tres edredones y que los tres estaban “sucios” y efectivamente había recibido tres.
Así que lo que hago es que me cuido y, además, tengo una protección, pero, lamentablemente para mi marido, cada vez que va allí a casa de su hermano, come y bebe y luego vuelve a empezar otra vez. Cada vez que veo en sueños a personas que me advierten, acudo al marabú. Estoy tranquila por un tiempo.
Te agradezco, mi querida Rolande, por tu testimonio de amistad y solidaridad, que me llega directamente al corazón. Creo que tengo la fe y el valor para enfrentar a esos malvados, no solo por mis hijos y por mí, por supuesto, sino también por la estabilidad de mi marido; en el fondo, no es un canalla, pero… hay que reflexionarlo.
Amistósamente
Ladysally